Autorretrato 2

¡Hola, soy Irene!

 

Desde pequeña he sentido cerca lugares muy lejanos. Porque desde pequeña he aprendido a tener lejos a gente querida. Y desde bien pequeña sabía que no era más que una oportunidad para visitar a los que están lejos y disfrutar esos lugares lejanos como si también fueran mi casa.

Con la idea en la cabeza de estudiar algo que me permitiera pasar un tiempo fuera, decidí estudiar arquitectura. Empecé con mal pie y tuve que ir a una universidad que no entraba en mis planes. Y resulta que era mucho mejor.

Pero como todo lo bueno, también tuvo sus momentos malos. Y cuando estaba a punto de tirar la toalla porque nada me salía bien, volví a disfrutar un plan b. ¿recuerdas cuando te decía que yo quería estudiar fuera? Pues pedí plaza en una universidad en la que las clases se daban en un idioma que dominaba. Pero… ¡sorpresa! No me concedieron la plaza. Y así es como una persona que no habla ni una palabra de alemán se va a vivir a Alemania.

Resumiendo, llevo con un lápiz, un rotulador o unas tijeras en la mano desde que puedo recordar. De pequeña quería ser pintora o médico, así que cuando llegó el momento, decidí estudiar arquitectura, que me enseñó a combinar técnica y arte para resolver situaciones.

Con los años de carrera aprendí que las cosas que te gustan, si no existen, te las inventas. Cuando estuve de Erasmus en Alemania aprendí también que si te inventas cosas y sabes cómo, puedes construirlas. Y así, como el que no quiere la cosa, se me instaló en el cerebro la idea de hacer las cosas que no encontraba.

Por suerte (porque me gusta pensar que es suerte) han pasado unos cuantos años entre ese momento en el que decidí que podía hacer las cosas que me gustaban y que he podido hacerlo. Me gusta llamarlo suerte porque estos años me los he pasado dibujando, investigando y viajando. Encontrando.

Y entonces llegamos a hoy.  A mi plan A.

A la capacidad de soñar despierto, de viajar desde antes de coger un avión y de recodar todo lo bueno que ha pasado sólo con volver a ver un objeto,  una prenda o un estampado.

Cada una de las piezas que vas a encontrar aquí viene de un proceso creativo casi de destilación, de transformación de la inspiración en algo completamente distinto.

¿Por qué Arranz Astasio?

Porque soy optimista. Y cabezota. Y si algo he aprendido a lo largo de los años es que las cosas, si eres capaz de imaginártelas eres capaz de construirlas. Da igual si es un iglú en la Antártida o una realidad más amable.

Porque crear me permite evadirme, crear nuevas realidades. Y esas realidades sólo pueden crearse de una forma artesanal y única. No hay dos universos iguales.

Ilustrar me ayuda a evadirme y quiero transmitirte esa sensación. Cada proyecto es una píldora de serotonina, esa luz filtrada entre las ramas. Transmitir sensaciones mediante ilustraciones es crear un gatillo de felicidad, ver algo que te hace recordar un momento bueno o a alguien especial es tan potente como el olor a croquetas de tu abuela.

Échale un ojo a las redes.